La cifra expone la paradoja de un sistema educativo que logra tener a casi la totalidad de sus jóvenes dentro de las aulas, pero donde solo una porción pequeña sale de ellas con las herramientas básicas .
En la Argentina, apenas 19 de cada 100 estudiantes llegan a los 15 años en tiempo y forma: cursando en la edad que corresponde, sin arrastrar sobreedad y habiendo alcanzado los conocimientos mínimos indispensables en Lectura y Matemática.
La cifra expone la paradoja de un sistema educativo que logra tener a casi la totalidad de sus jóvenes dentro de las aulas, pero donde solo una porción pequeña sale de ellas con las herramientas básicas para el mundo moderno.
Los datos se desprenden del informe “Índice de Resultados Escolares en América Latina: ¿Calidad vs. Inclusión?”, elaborado por los investigadores Martín Nistal y Lucía Vallejo, de la organización Argentinos por la Educación.
El trabajo -que analiza y compara el desempeño escolar en nueve países de la región— expone de manera cruda la grieta estructural que separa el mero acceso a las aulas de la efectividad en los aprendizajes.
El deterioro no es un fenómeno reciente, sino una curva descendente de larga data. En 2009, el país ocupaba el segundo lugar en el ranking con 26 de cada 100 estudiantes alcanzando esos estándares básicos. En 2025, la cifra cayó a 19 y relegó a la Argentina al séptimo puesto sobre nueve naciones evaluadas (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Paraguay, Perú y Uruguay).
El IRE considera que un estudiante llega “en tiempo y forma” cuando está escolarizado a los 15 años, cursa el grado o año correspondiente a su edad y alcanza al menos el nivel 2 en Lectura y Matemática en PISA, considerado por la evaluación como el umbral mínimo de desempeño.
El desplome resulta aún más crítico al cruzar el rendimiento pedagógico con el contexto socioeconómico. En términos de cobertura escolar, el país exhibe una de las marcas más altas del continente: el 97% de los jóvenes de 15 y 16 años asiste a la escuela, situándose como la segunda tasa de escolarización más alta de la región. Sin embargo, en la efectividad del índice final, la Argentina queda por debajo de países como Brasil y Perú, a pesar de contar con un Producto Bruto Interno (PBI) per cápita superior.
“El informe muestra que, si bien toda la región avanzó en materia de escolarización, la progresión escolar experimentó cambios drásticos después de la pandemia en algunos países. En Brasil, en paralelo con la reducción de la proporción de estudiantes con sobreedad, aumentó el porcentaje de estudiantes que alcanzan el nivel 2 o superior tanto en Matemática como en Lectura. En Argentina, en tanto, este porcentaje siguió disminuyendo durante el mismo período”, analiza Guilherme Lichand, profesor de la Universidad de Stanford y codirector del Stanford Lemann Center.
