En siete provincias hay estudiantes de primaria que no llegarán al piso de 760 horas anuales establecido en el Consejo Federal de Educación. Solo en tres jurisdicciones el calendario oficial alcanza los 190 días de clase. Advierten sobre la brecha entre el tiempo escolar planificado y el “efectivo”


Por Alfredo Dillon

Más de 700.000 alumnos argentinos de primaria tendrán este año menos horas de clase que el piso acordado por el Consejo Federal de Educación. Además, hay una provincia –Catamarca– que no alcanzará el mínimo de 180 días de clase establecido por ley desde 2003. Y solo tres jurisdicciones –Santiago del Estero, San Luis y Mendoza– planificaron un calendario escolar que garantiza la meta de 190 días definida por los ministros de todo el país en los últimos años, según un nuevo informe de Argentinos por la Educación.

La secuencia se repite en cada ciclo lectivo. A fines del año pasado, en noviembre, el Consejo Federal de Educación anunció que en 2026 habría 190 días de clase: es el umbral mínimo que acordaron los ministros de educación de las provincias y la Nación desde 2022, tras la pandemia. La cifra se ubica por encima del piso de 180 días que establece la Ley Nº 25.864 de 2003.

En diciembre de 2025 se conocieron los calendarios escolares de las provincias. Y en febrero, Argentinos por la Educación hizo el mismo relevamiento que realiza desde 2020: contabilizó cuántos días de clase prevé cada jurisdicción, considerando la fecha oficial de inicio y finalización y descontando los feriados nacionales y provinciales, el receso invernal y las jornadas institucionales que suponen suspensión de clases.

El resultado de este año: solo 3 de las 24 provincias están en condiciones de cumplir la meta de 190 días de clase anunciada hace tres meses. Son Santiago del Estero (192 días), San Luis (191) y Mendoza (190). Mientras que Catamarca, con 178 días planificados, es la única que queda por debajo de los 180. El informe –elaborado por Gustavo ZorzoliMaría Sol Alzú y Tomás Besada– aclara que los calendarios escolares provinciales fueron aprobados antes de que el Gobierno nacional anunciara los feriados turísticos de 2026.

Como hay estudiantes que asisten a jornada simple, extendida o completa, desde 2024 el Consejo Federal de Educación acordó también metas medidas en horas de clase y no solo en días, para garantizar un piso mínimo para todos los alumnos del país. La Resolución Nº 484/24 definió que un “día efectivo de clase” en primaria implica un mínimo de 4 horas reloj de actividad pedagógica presencial, y estableció un piso de 760 horas anuales para el nivel primario (es decir, 190 por 4) y de 900 horas anuales para la secundaria. También planteó que las provincias debían prever “mecanismos de compensación” en caso de no alcanzar esa meta.

El relevamiento de Argentinos por la Educación, basado en información pública y en consultas a las jurisdicciones, estima que unos 718.712 estudiantes de primaria distribuidos en siete provincias deberán recuperar tiempo de clase por no alcanzar el mínimo de 760 horas en 2026.

La situación es más crítica en Santa Cruz (91%), La Rioja (87%) y Tucumán (72%), donde más de 7 de cada 10 alumnos quedan por debajo del piso. Las otras cuatro provincias que no alcanzan la meta son San Juan (51%), Río Negro (49%), Buenos Aires (25%) y Chubut (20%), según un cálculo que contempla la cantidad de días de clase planificados, ​la duración diaria de la jornada simple en cada provincia (que puede variar entre 4 y 5 horas) y la proporción de alumnos que asisten a jornada simple según los últimos datos oficiales. Hay 14 provincias que no alcanzarán los 190 días de clase, pero sí las 760 horas anuales, porque ofrecen a todos sus estudiantes una jornada escolar de más de 4 horas.

“Por séptimo año consecutivo analizamos los calendarios escolares del nivel primario y la serie nos muestra que, si bien hemos mejorado en el cumplimiento de la meta de 180 días de clase, la inmensa mayoría de los responsables del área educativa no cumplen con el acuerdo federal que vienen votando por unanimidad sobre la necesidad de alcanzar un piso de 190 días de clase”, sostuvo Gustavo Zorzoli, educador, exrector del Colegio Nacional de Buenos Aires y coautor del informe.

El promedio nacional de días de clase mostró una tendencia ascendente después de la pandemia, al pasar de 178 días en 2020 a un pico de 187 en 2024. Sin embargo, en 2025 y 2026 ese promedio retrocedió a 185 días. ​ En 2024, las 24 jurisdicciones diseñaron calendarios acordes al mínimo legal de 180 días, cifra que bajó a 21 en 2025 y a 23 en 2026. El número de provincias que cumplen los 190 días aumentó desde 0 en 2020 hasta 8 en 2025, pero cae a 3 en 2026.

El calendario y el tiempo “efectivo”

“En Argentina no cumplir con los acuerdos educativos, como en tantos otros temas trascendentales, no tiene consecuencias para los funcionarios de turno. Ni siquiera el contralor nacional se ocupa de su acatamiento, en especial cuando se sabe que los calendarios firmados y publicados distan en mucho de su concreción durante el año”, lamentó Zorzoli.

Ese es otro punto clave al abordar la cuestión del tiempo escolar: el informe releva los días y horas de clase programados oficialmente por los ministerios provinciales y no su cumplimiento efectivo, que puede verse afectado por paros, problemas de infraestructura, ausencias de docentes y estudiantes, cuestiones climáticas y otros factores.

Es frecuente que las clases terminen antes de la fecha oficial del calendario escolar: en 2025, la mayoría de las jurisdicciones debían terminar las clases entre el 19 y el 22 de diciembre, pero en muchos casos los alumnos dejaron de asistir al menos dos semanas antes. Este año, la fecha oficial de finalización varía entre el 17 de diciembre (en Formosa) y el 23 de diciembre (en La Pampa).

Por otro lado, tras la pandemia creció la preocupación por el ausentismo de estudiantes, que implica una enorme pérdida de tiempo de clase. En una entrevista reciente con Infobae, la directora general de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires, Flavia Terigi, mencionó que en 2024 el promedio de inasistencias en primaria fue de 36 días en la provincia, mientras que en secundaria el 45% de los estudiantes faltó más de 28 veces en el año. Otras jurisdicciones como CABA y Mendoza también han informado cifras elevadas de ausentismo crónico entre los estudiantes de nivel inicial, primaria y secundaria.

“Podemos discutir si la escuela tiene 180 o 190 días de clase, pero si no hay asistencia el problema es enorme. Además, es inercial: quienes faltan mucho en inicial también faltan mucho en primer grado”, sostuvo Terigi, y anticipó que desde la provincia están preparando una campaña contra el ausentismo escolar con participación de docentes, directivos y supervisores que grabarán mensajes para las familias sobre la importancia de la continuidad en la asistencia para que los chicos puedan aprender.

Si bien el avance de los sistemas de información nominal permite a los ministerios hacer un seguimiento cada vez más preciso de la asistencia, todavía no hay una base de datos nacional que permita saber cuántos días y horas de clase efectivos tienen los alumnos en todo el país, sostiene el informe de Argentinos por la Educación. También advierte que no hay información pública consolidada sobre presentismo de estudiantes, docentes, paros o cierres por problemas climáticos o edilicios.

“Existe una preocupación legítima sobre la distancia entre los días planificados y los efectivamente dictados. Factores como conflictos laborales, problemas de infraestructura, factores climáticos y el ausentismo docente o de los mismos estudiantes erosionan significativamente el tiempo pedagógico real”, planteó Flavio Buccino, especialista en gestión educativa.

Buccino señaló: “Sin un sistema de monitoreo nominal que registre lo que sucede día a día, corremos el riesgo de que los 190 días establecidos por el Consejo Federal de Educación sean solo una meta teórica. Eso deja a los alumnos librados a una continuidad pedagógica frágil que afecta directamente la calidad de sus aprendizajes”.