Casi 200 estudiantes tendrá este año la Tupá Rembiapó, ubicada en el Ingenio Primer Correntino, en Santa Ana. Conocimientos sobre sectores productivos se ofrecen a la par de las materias curriculares tradicionales, en un sistema de alternancia donde la familia es el eje de la comunidad. Aspiran a construir una sala de faena. 

Como en los distintos establecimientos escolares de la provincia, según el calendario 2026, ayer se incorporaron a la Escuela de la Familia Agrícola (EFA) Tupá Rembiapó, del Ingenio Primer Correntino, los directivos de la escuela. Mañana llegará el resto del plantel de 20 docentes que integran la propuesta educativa en ese colegio secundario, donde este año recibirán a 45 nuevos ingresantes.

“Es un récord y el tope de alumnos que podemos recibir. Tendremos casi 200 estudiantes en la matrícula; para nosotros, es un montón y estamos muy contentos. Iniciamos el año con nuevos proyectos y mucho entusiasmo”, destacó Javier Magnano, rector de la escuela, en diálogo con República de Corrientes. 

En abril de 2026, la EFA del Ingenio cumplirá 27 años. Y antes de esa fecha en que habrá festejo de aniversario, hay varios objetivos educativos y edilicios que esperan poder concretar. Entre otros desafíos se proponen edificar una sala de faena más completa que la que tienen, donde puedan trabajar mayor cantidad de estudiantes en “sectores diferenciados, como la zona limpia y la zona sucia, para procesar la carne de los cerdos y aves que se crían como parte de las unidades productivas y de capacitación que tenemos en la escuela”, apuntó el directivo.

De ese modo, al iniciar el ciclo en pocos días más, pretenden reunirse los docentes para finalizar los detalles de un proyecto con ese fin que presentarán a una fundación, con la expectativa de poder conseguir fondos que los ayude a avanzar en ese proyecto.

Asimismo, con aportes del Gobierno de la Provincia, consiguieron en 2025 los materiales para construir un nuevo salón de 7 metros por 11, en el cual planean dictar las clases de informática. “Le falta el revoque, los pisos y la pintura. En ese caso, pretendemos contar con el respaldo de los tutores, que son el eje de esta comunidad educativa, para realizar algún beneficio y recaudar fondos para ese objetivo. Pretendemos que los chicos puedan comenzar a usar ese salón cuanto antes”, detalló Magnano.

Con ese mismo espíritu colaborativo, al que además se suman el respaldo de instituciones como la Municipalidad de Santa Ana, la Dirección Provincial de Energía Eléctrica, la comisaría del Ingenio y otras organizaciones no gubernamentales como el Rotary Club, además de decenas de donantes que contribuyen con alimentos, materiales y aportes al establecimiento, han logrado comprar el año pasado aires acondicionados para las aulas, construir un sótano donde secar los chacinados que allí elaboran y realizar mejoras en las cocinas y las habitaciones.

Al tratarse de una escuela con el sistema de alternancias, los estudiantes y sus docentes conviven en la escuela durante toda la semana, y luego regresan a sus hogares los viernes. 

“Tenemos una comunidad muy unida, con padres que valen oro y respaldan muchísimo la gestión. Durante el verano, un exalumno así como otros docentes nos turnamos en las guardias para sostener la huerta, los cajones de apicultura, gallinas, cerdos, vivero y otras unidades de producción que durante el año nos sirven para enseñarles a los chicos esas actividades”, relató.

Con una producción de unos 60 lechones al año, además de la elaboración de conservas, chacinados, plantas ornamentales, dulces y otros productos de la granja, consiguen también generar recursos que ayudan a ampliar y mejorar el establecimiento, que será también la segunda casa para 200 chicos este 2026.

“Terminamos el año pasado con 174 alumnos, de los cuales egresaron 16. Y ahora se sumarán 45 nuevos estudiantes al primer año, serán casi 200. Hay mucha demanda de ingresantes a la EFA en los últimos años, vienen alumnos de Itatí, Paso de la Patria, San Cosme, Riachuelo y toda la región. Entendemos que la educación en valores y en conjunto con las familias es algo que valoran y por eso aumenta el requerimiento”, evaluó Magnano, a la vez que recordó que, entre otras producciones tradicionales, enseñan allí a los estudiantes a cultivar y procesar caña de azúcar, un típico cultivo de la zona que dio origen al Ingenio Primer Correntino y que fue perdiendo desarrollo a lo largo de los años. Por eso, azúcar mascabo y miel de caña son dos subproductos que el establecimiento comercializa durante el año con esos recursos.

“El aporte que hacen los padres se destina en su totalidad a la alimentación de los alumnos, por eso debemos gestionar recursos para sostener las actividades educativas y productivas, y seguir creciendo”, recordó.

Encuentro de EFA

Las Escuelas de la Familia Agrícola (EFA) en Corrientes son instituciones de educación secundaria técnica agropecuaria, que utilizan el sistema de alternancia (tiempo en la escuela y tiempo en el hogar/producción). 

Funcionan bajo un modelo de gestión comunitaria, buscando el arraigo rural, con más de 18 instituciones distribuidas en parajes y localidades del interior. 

Algunas de ellas son la EFA Coembotá, EFA Anahí, y EFA Yahá Katú (Tres Bocas), de Goya, y la EFA Santa Lucía, en esa localidad, además de la EFA Ñande Roga (Colonia San Antonio, primera EFA en la provincia). 

En Mocoretá está la EFA Mocoví; en Ituzaingó, la EFA Itú; en Curuzú Cuatiá, la EFA Mensu Peuara;  en Paso Tala, la EFA Peju Porá; en     Gobernador Martínez, la EFA Ñanembaé, la EFA Guayquiraró en Esquina, así como en La Cruz la del mismo nombre; en Sauce la EFA Aranduroga; en   Saladas, la EFA Renacer, y en Libertador, la EFA Esperanza Campesina.

En dos semanas, 5 docentes y dos tutores por cada establecimiento de los 19 que son en total, se reunirán en las instalaciones de la EFA Coembotá, de Goya, para realizar su “seminario anual, donde se hablan cuestiones administrativas, se tratan problemáticas particulares de cada EFA, se abordan nuevos proyectos educativos, se intercambian experiencias productivas y se proponen estrategias para superarnos y mejorar”, adelantó el rector de la EFA Tupá Rembiapó.

Así, con nuevos proyectos en carpeta, durante esta semana desde el establecimiento esperan la colaboración de una cuadrilla de trabajadores del Municipio, quienes 3 o 4 veces en el año concurren a ayudar con el mantenimiento y el corte de pasto en los alrededores del colegio, antes de la llegada de los docentes y los estudiantes de regreso a las aulas.

“Durante las vacaciones se ha mantenido una guardia para el cuidado de los animales, el mantenimiento del jardín, la huerta y el vivero. Pero pronto ya estarán aquí los docentes y también los estudiantes.

Esperamos que sea un año cargado de desafíos y nuevos logros para nuestros alumnos y sus familias”, dijo Magnano.

Fuente. República de Corrientes.