Tres alumnos de la Regional y su profesora de Tecnología son finalistas en la categoría Nivel Primario de la Olimpíada Federal de Informática y Robótica. Su proyecto, Titobot, resuelve un problema concreto: acercar objetos cotidianos a quienes tienen dificultades de movilidad.
Tres alumnos de 6º grado de la Escuela Normal José Manuel Estrada Regional, de la ciudad de Corrientes, junto a su profesora de Tecnología, Ruth Mariana Jezabel Mijalchuk, diseñaron a Titobot, un robot que ayuda a adultos mayores y con él se metieron entre los cinco mejores equipos del país en la categoría Nivel Primario.
Con ese proyecto participarán de la 4ª Olimpíada Federal de Informática y Robótica (Ofirca 2026). El equipo se llama Semillero Robótico Regionalero y lo integran Milton Alejandro Silva, Benjamín Agustín Flores e Ian Ramón Gómez Aquino. Tienen entre 11 y 12 años, y ya llegaron a una instancia que muchos estudiantes de niveles superiores no alcanzan.


Titobot es un asistente robótico pensado para adultos mayores y se desplaza solo por el ambiente, esquiva los obstáculos que encuentra en el camino, reconoce el lugar al que debe llegar y, una vez allí, entrega el objeto que lleva.
Para lograrlo, los chicos armaron el robot con una placa Arduino, dos motores con su controlador, sensores infrarrojos, un sensor ultrasónico, una pantalla LCD y un servomotor. Los infrarrojos le permiten detectar la marca que señala el destino. El ultrasónico mide la distancia a los obstáculos para que no choque. Y cuando el robot encuentra a la persona, se detiene y el servomotor abre automáticamente un compartimento con lo que traía.
EXPECTATIVAS
Según se informó desde el equipo, el jurado destacó que el trabajo parte de una necesidad real y cercana, algo que a menudo falta en proyectos escolares que se piensan primero desde la tecnología y después buscan un problema para resolver. En Titobot el orden fue el inverso: primero estuvo la situación de los adultos mayores y recién después la solución.
También se valoró que el proyecto integre programación, electrónica y robótica de manera efectiva, tres áreas que suelen trabajarse por separado y que acá se necesitan mutuamente para que el robot funcione. A eso se suma un dato que los propios alumnos cuentan con naturalidad: usaron inteligencia artificial durante el desarrollo. No para que el robot se hiciera solo, sino como herramienta de estudio.
Aprendieron a formular instrucciones claras para analizar ideas, resolver problemas, mejorar el diseño y entender mejor algunos aspectos de la programación. Detrás de la clasificación hubo meses de investigación, diseño, construcción, programación, pruebas y correcciones, un proceso en el que los chicos se equivocaron, ajustaron y volvieron a probar. Ese recorrido, más que el robot terminado, es lo que la profesora Ruth señala como el verdadero aprendizaje: tecnología puesta al servicio de la gente.
La clasificación tiene además un valor para la escuela y para la provincia. Es un reconocimiento para la Escuela Normal Regional y coloca a Corrientes en el mapa de la robótica educativa nacional, un terreno donde se concentran muchos equipos de grandes centros urbanos.
La ronda final se disputará el jueves 15 en la Universidad Abierta Interamericana, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Los equipos finalistas tendrán tres horas para ajustar sus proyectos, recibir las observaciones de los jurados y realizar la presentación final. Será una jornada intensa, con poco margen para corregir errores y mucho para demostrar lo aprendido.
Los gastos de traslado, alojamiento y estadía durante los días de la competencia no están cubiertos, por lo que el equipo solicita el apoyo de autoridades, instituciones, empresas y personas comprometidas con la educación. Las necesidades prioritarias son los pasajes de los cuatro integrantes, el alojamiento y la estadía.
Quienes quieran colaborar o recibir más información pueden comunicarse con el equipo Semillero Robótico Regionalero a través de la Escuela Normal José Manuel Estrada (Regional), o bien con la profesora de Tecnología, Ruth.
Sobre el uso de inteligencia artificial
«Aprendimos a escribir instrucciones claras, llamadas prompts, para analizar ideas, resolver problemas, mejorar el diseño y comprender mejor algunos aspectos de la programación», manifestó uno de los alumnos.
