Para 2030 podría haber 1,2 millones de estudiantes menos en primaria que en 2023. Esto implica aulas más chicas y un desafío clave: cómo reorganizar recursos para mejorar los aprendizajes.

Hoy el promedio es de 16 alumnos por docente. Si las tendencias continúan, podría bajar a 12 y en algunas provincias el impacto será mayor que en otras. Pero, contrario a lo que se suele pensar, menos alumnos por docente no es sinónimo de mejores niveles de aprendizaje.

La caída de la matricula es futuro, pero también es parte de un panorama educativo actual y concreto. Como respuesta, es necesario ponerle foco a políticas educativas que acompañen esta transición.