El proyecto Alsama ganó la primera edición del Global School Prize por mantener adolescentes estudiando en medio de la guerra. Recibió un premio de 500.000 dólares

Esta semana se anunció el ganador de la primera edición del Global Schools Prize en el marco del Education World Forum por el reconocido cineasta, activista y recaudador de fondos Richard Curtis, recibiendo USD 500.000 para ampliar su impacto.

El Proyecto ganador lleva el nombre de Alsama es uno de los pocos proveedores educativos en Líbano que logró mantener clases diarias durante los conflictos de 2024 y 2026, operando centros educativos en campamentos de refugiados que atienden a más de 1.100 adolescentes desplazados excluidos de la escolaridad tradicional.

Cerca del 90% de los estudiantes de Alsama llegan sin saber leer, escribir ni realizar operaciones matemáticas básicas, y la mayoría aprende a hacerlo en apenas seis meses. El Proyecto Alsama, una organización educativa liderada por refugiados que transforma la vida de adolescentes sirios y palestinos desplazados y excluidos de la educación tradicional, fue nombrado ganador del primer Global Schools Prize, una iniciativa de la Fundación Varkey que celebra a las escuelas más innovadoras e impactantes del mundo que están reinventando la educación para el futuro.

Fundado en 2020 para acompañar a 40 adolescentes en el campamento de refugiados de Shatila, en Beirut, Alsama se convirtió desde entonces en una organización educativa pionera que atiende a más de 1.100 jóvenes desplazados. Mientras muchos programas educativos para refugiados se enfocan en niños pequeños, Alsama trabaja con adolescentes, un grupo frecuentemente ignorado y atrapado en sistemas poco adecuados para sus necesidades.

Sunny Varkey, fundador de la Fundación Varkey, del Global Schools Prize y de GEMS Education, señaló: “Felicitaciones enormes al Proyecto Alsama. Su extraordinario logro demuestra el poder transformador de las escuelas: innovación frente a la adversidad, valentía en medio de la crisis y una convicción inquebrantable en el potencial de cada niño. Su trabajo creó oportunidades que cambian vidas para adolescentes excluidos de la educación, al tiempo que fortaleció comunidades enteras. Al reconocer este logro, esperamos inspirar un movimiento global que permita escalar las mejores ideas en educación y reimaginar el aprendizaje para un mundo en constante cambio.”

A comienzos de este mes, Alsama también había sido reconocida como ganadora de la categoría Superación de la Adversidad en el Global Schools Prize, obteniendo USD 50.000 y asegurando un lugar entre los 10 finalistas globales.

Alsama —que significa “cielo” en árabe— está profundamente impulsada por las comunidades a las que sirve: el 72% de su personal son refugiados, el 96% proviene de comunidades refugiadas o locales y gran parte de sus líderes tiene antecedentes de desplazamiento forzado. La organización opera cuatro centros educativos en los campamentos de refugiados de Shatila y Bourj al-Barajneh, en Beirut —cada uno hogar de alrededor de 40.000 refugiados sirios y palestinos— y un centro adicional en Homs, Siria.

En Líbano, el 85% de los refugiados sirios no puede asistir a la escuela y menos del 2% de los jóvenes desplazados logra terminar la secundaria. En Siria, 8.000 escuelas fueron destruidas por el conflicto.

Frente a este escenario, Alsama desarrolló un modelo educativo acelerado diseñado específicamente para adolescentes cuya escolaridad fue interrumpida por la guerra, el desplazamiento y la pobreza. El 90% de los estudiantes llega sin saber leer, escribir ni realizar cálculos básicos. Gracias al currículo de Alsama, aprenden a leer, escribir y contar en seis meses y pueden llegar a la universidad en solo seis años, la mitad del tiempo que requiere un recorrido educativo tradicional.

El currículo está adaptado a los contextos reales de vida de los estudiantes. Por ejemplo, los principiantes aprenden lectura en árabe leyendo carteles callejeros o matemática planificando presupuestos semanales para compras en el mercado. La primera cohorte de Alsama se graduará en julio y estudiantes de la organización ya obtuvieron becas para la University of Cambridge, la University of Leicester y Arizona State University.

Cada centro educativo de Alsama también incluye acompañamiento psicosocial y protección basada en trauma, con psicólogos de tiempo completo, supervisores dedicados y clases semanales sobre derechos estudiantiles, relaciones saludables, igualdad de género y seguridad personal.

La organización trabaja además directamente con familias y comunidades para intervenir en situaciones de riesgo de matrimonio infantil, trabajo infantil o abuso.

Como resultado, Alsama ayudó a evitar 256 matrimonios infantiles, mantuvo a 278 niños fuera del trabajo infantil, acompañó a 66 estudiantes víctimas de abuso doméstico o sexual y alcanzó a cientos de familias mediante programas comunitarios que ayudaron a transformar percepciones sobre educación, igualdad de género y protección infantil. El 98% de los estudiantes afirma sentirse seguro en la escuela, un dato extraordinario en comunidades atravesadas cotidianamente por la violencia, la inestabilidad y el trauma.

En 2024 y nuevamente este año, mientras caían bombas sobre Beirut, muchos estudiantes de Alsama huyeron hacia Siria y fueron desplazados. Aun así, la organización fue uno de los pocos proveedores educativos de Líbano que continuó enseñando sin interrupciones. Los docentes migraron inmediatamente hacia clases virtuales, campañas de emergencia financiaron tarjetas SIM para mantener conectados a los alumnos y se instalaron aulas temporales en refugios de desplazados.

Una parte distintiva del modelo es el cricket, convertido en una poderosa herramienta de liderazgo, bienestar y transformación social. A través de más de 20 centros deportivos, chicos y chicas entrenan juntos desarrollando trabajo en equipo, disciplina y confianza. La mitad de los entrenadores de cricket son mujeres, desafiando normas de género y generando referentes visibles de liderazgo para estudiantes más jóvenes

Los alumnos mayores son además contratados como entrenadores junior, bibliotecarios y asistentes docentes, brindándoles oportunidades laborales seguras que reducen las presiones económicas que muchas veces empujan a los niños al trabajo infantil o a las niñas al matrimonio precoz.

Alsama planea ahora utilizar los fondos del premio para abrir un segundo centro de aprendizaje acelerado en Homs, Siria. Las clases incluirán árabe, inglés, matemática, ciencias, informática, educación financiera, profesionalismo, talleres sobre derechos, además de yoga y cricket.

Los otros 10 finalistas, ganadores de sus respectivas categorías, fueron:

  • Transformación con IA: IIS Ettore Majorana, Italia
  • Artes, Cultura y Creatividad: Freedom International Schools, Kenia
  • Carácter y Valores: Escuela de Talentos Guanajuato Azteca, México
  • Ciudadanía Global y Construcción de Paz: LEAD 359, Estados Unidos
  • Salud y Bienestar: IES Carmen de Burgos Seguí, España
  • Educación Inclusiva y SEND: Suubi Community Primary & Secondary Schools, Uganda
  • Educación STEM: Neeson Cripps Academy, Camboya
  • Sustentabilidad: Institución Educativa Comercial de Envigado, Colombia
  • Desarrollo Docente: Reach Academy Feltham, Reino Unido

Cada escuela seleccionada recibió una insignia Global Schools Prize, símbolo de impacto y excelencia educativa de nivel mundial.

El Global Schools Prize, en su primera edición, se suma al Global Teacher Prize y al Global Student Prize, completando una trilogía que celebra a docentes, estudiantes y ahora también a las escuelas como instituciones de innovación y cambio. En conjunto, los tres premios impulsan una conversación integral sobre qué se necesita para ofrecer la mejor educación posible y preparar a niños y jóvenes para enfrentar el futuro con confianza, al tiempo que se repiensa el aprendizaje para las próximas generaciones.