Siempre se menciona que el multilingüismo es un verdadero gimnasio para el cerebro a la hora de mantenerlo ágil y saludable, pero ¿cuál es el precio en años de este lifting del aprendizaje?
Por Mariana Kozodij
En agosto de 2026 tuvo lugar el Congreso bienal de la Federación de Sociedades Europeas de Neurociencia (FENS) y una de las investigaciones presentadas volvió sobre un tema en el que todos coinciden: saber varios idiomas es un verdadero estímulo para el cerebro
Pero ¿qué tanto rejuvenece? La respuesta es nada más y nada menos que 13 años. La investigación liderada por la Dra. Lucía Amoruso, del Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL) de San Sebastián en España encontró un patrón clave para analizar el cerebro de políglotas y de quienes hablan un solo idioma.
El trabajo presentado en el Congreso fue desarrollado con investigadores del Latin American Brain Health Institute de la Universidad Adolfo Ibáñez (Chile), del Centro de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de San Andrés (Argentina) y del Global Brain Health Institute del Trinity College Dublin (Irlanda).
13: el número ¿máximo? de la juventud
El equipo partió de una premisa concreta y es que las personas que habitan países donde el multilingüismo es habitual podrían envejecer cognitivamente más despacio. Para profundizar esa hipótesis, centraron el análisis en habitantes de la región vasca de España, que hablan entre uno y cuatro idiomas de manera cotidiana donde se combinan español, euskera, francés e inglés.
Para desarrollar el estudio se dividió la investigación en dos etapas. En una primera instancia, se tomó una muestra de 728 personas para construir un “reloj de envejecimiento cerebral”. Para ello se utilizó como técnica la magnetoencefalografía (MEG) la cual detecta los campos magnéticos sutiles que produce la actividad de las células cerebrales. Luego se aplicó IA para identificar patrones de conectividad cerebral que son típicos en cada etapa de la vida.
Luego ese mismo “reloj” se aplicó a un grupo- segunda etapa de la investigación- de 144 personas para estimar la “edad cerebral” de cada una y compararla con su edad cronológica real. Los resultados mostraron un patrón progresivo claro: quienes hablaban dos idiomas tenían cerebros que aparentaban, en promedio, unos seis años menos que los de las personas monolingües. Mientras que quienes hablaban tres idiomas, la diferencia subía a siete años. Y en el caso de quienes dominaban hasta cuatro idiomas los cerebros eran hasta 13 años más jóvenes que los de aquellas personas- de la misma edad cronológica- que solo hablan un idioma.
“En términos simples, las personas que hablaban más idiomas tendían a tener cerebros que se veían más jóvenes de lo esperado para su edad cronológica”, explicó Amoruso, citada en el comunicado oficial de FENS.
Aprender más temprano también hace a la diferencia
Si bien, “nunca es tarde para aprender” y en especial en un momento donde se destaca la importancia del aprendizaje a lo largo de la vida; un dato interesante que se desprende de esta investigación es que el efecto “rejuvenecedor” no solo depende de la cantidad de idiomas sino también de la fluidez y la edad temprana de adquisición.
“Esto sugiere que la experiencia multilingüe importa como un gradiente: no se trata simplemente de ser bilingüe o no serlo, sino de la profundidad y la duración de esa experiencia lingüística”, detalló Amoruso en el diálogo con el FENS.
Si bien el análisis se ajustó por edad, sexo y nivel educativo, los investigadores advirtieron que también deben tenerse en cuenta otros factores claves que inciden sobre la salud cerebral ya sea individual como social. El estilo de vida y la participación social de cada persona también hacen a la “edad” del cerebro.
La doctora Christina Dalla, de la Universidad Nacional y Kapodistríaca de Atenas, quien preside el comité de comunicación del FENS Forum destacó que esta investigación ofrece una asociación robusta- aunque no de causa y efecto- sobre el cerebro de un políglota.
Dalla, citada por el FENS, concluyó que el estudio “sugiere que aprender un segundo, tercer o cuarto idioma podría ayudar a que nuestros cerebros se mantengan más jóvenes por más tiempo, y cuanto antes empecemos, mejor”, y llamó a “apoyar el aprendizaje de idiomas en la escuela y a lo largo de toda la vida, incluso si es difícil”.
Próximos pasos
Si bien se espera la publicación de la investigación y la revisión de pares, la presentación realizada en el Congreso apunta a tener continuidad para analizar con el “reloj” creado a personas con condiciones neurodegenerativas, como el Alzheimer.
Por otro lado, se espera analizar si hablar diversos idiomas muy distintos entre sí- en términos de gramática y oralidad- genera una diferencia sustancial en el “lifting cerebral” al exigir un control cognitivo mayor.
El trabajo contó con respaldo de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) y su Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIA), el Fogarty International Center, y el Multi-partner Consortium to Expand Dementia Research in Latin America (ReDLat), un consorcio dedicado específicamente a ampliar la investigación sobre demencia en la región.
También aportaron fondos la Alzheimer’s Association, el Global Brain Health Institute, la Davos Alzheimer’s Collaborative, la Alzheimer’s Society del Reino Unido, el FONDECYT chileno y una beca Ramón y Cajal de la Agencia Estatal de Investigación de España.
Actualmente buena parte de la investigación sobre envejecimiento cerebral y demencia con foco en poblaciones de América Latina se produce a través de consorcios como ReDLat, que conectan universidades de la región con instituciones de Europa y Estados Unidos.
