“Si continúan en estado de indiferencia respecto de los justos reclamos aquí enumerados, la educación técnica se desplomará a un nivel de crisis rayano con la desaparición, como ocurrió en los años 90”. Así se expresó el secretario general de AMET Regional Corrientes, Rufino Fernández, luego de plantear ante el gobernador Juan Pablo Valdés la delicada situación que atraviesa la Educación Técnico Profesional como consecuencia de la eliminación de recursos nacionales históricamente destinados a sostener esta modalidad.
En una nota dirigida al mandatario provincial, Rufino señaló que la Educación Técnico Profesional requiere un financiamiento específico y permanente para garantizar la formación docente, la capacitación y el funcionamiento adecuado de talleres, laboratorios y demás espacios formativos, además de permitir la adquisición y renovación de herramientas, máquinas, insumos y elementos de seguridad.
El planteo gremial incorpora también la necesidad de sostener la infraestructura y los procesos de actualización e innovación tecnológica. Según AMET, mecanismos que contribuían a garantizar esas condiciones estaban contemplados en la Ley 26.058 de Educación Técnico Profesional, cuya derogación parcial dejó a las instituciones frente a una nueva realidad presupuestaria.
Ante este escenario, Rufino consideró necesario que la provincia analice respuestas propias para evitar un deterioro de la calidad educativa.
Como antecedentes, la nota menciona las decisiones adoptadas por Santa Fe y Córdoba: la primera creó el Fondo Provincial de Educación Técnica (FOPET), con una asignación inicial de 3.800 millones de pesos destinada al equipamiento, la infraestructura y el desarrollo tecnológico de sus escuelas técnicas, mientras que Córdoba destinó 3.500 millones de pesos al sostenimiento y actualización de su equipamiento.
Para AMET, estas experiencias demuestran que, frente al ajuste aplicado por el Estado nacional, las jurisdicciones provinciales cuentan con la posibilidad de instrumentar mecanismos propios que permitan compensar, al menos parcialmente, las necesidades generadas por la nueva realidad presupuestaria.
El reclamo de la organización gremial apunta, en definitiva, a preservar las condiciones materiales y humanas que hacen posible la formación de técnicos y profesionales. Para AMET, el futuro de la Educación Técnico Profesional exige respuestas concretas antes de que las dificultades actuales terminen comprometiendo su continuidad.
