El subsecretario de Infraestructura Escolar, Emilio Breard, advirtió por el fuerte aumento del costo de construcción en dólares y la caída del financiamiento internacional. La Provincia sostiene obras con recursos propios y prioriza el equilibrio en las cuentas.

La política de infraestructura escolar en Corrientes atraviesa un escenario de reconfiguración financiera marcado por la interrupción de fondos externos, el encarecimiento sostenido de la construcción y la decisión oficial de sostener obras con recursos propios. En ese contexto, el subsecretario de Infraestructura Escolar, Emilio Breard, expuso el alcance de las dificultades y la estrategia adoptada por la Provincia para garantizar la continuidad de edificios educativos que habían quedado inconclusos.

“Seguimos cubriendo el bache que nos dejó Nación con la obra que dejó sin terminar”, afirmó el funcionario, al describir la situación generada tras la caída de financiamiento nacional e internacional. Según detalló, la Provincia debió asumir la continuidad de diecinueve establecimientos educativos que originalmente contaban con respaldo externo, en una decisión que implicó rediseñar la planificación presupuestaria y priorizar obras en ejecución.

Uno de los casos emblemáticos es la escuela primaria del barrio Ponce, cuya finalización está prevista para el segundo cuatrimestre. “La vamos a terminar con un esfuerzo bastante importante”, señaló Breard sobre el edificio de dos plantas y seis aulas iniciado con financiamiento internacional.

La obra, explicó, refleja tanto la magnitud de los proyectos heredados como el impacto del nuevo esquema de financiamiento, donde el Tesoro provincial absorbe costos originalmente previstos con crédito externo.

El principal condicionante, según el subsecretario, es la escalada del costo de construcción medido en dólares. “Lo que antes costaba 900, hoy estamos hablando de más de 2.000 dólares el metro cuadrado”, sostuvo al portal Momarandú.

Para Breard, se trata de una situación “inédita”, producto de un escenario en el que “el dólar está quieto y los precios siguen subiendo”, lo que genera una presión directa sobre los presupuestos de obra pública. “Estamos hablando de una duplicación del precio del metro cuadrado con respecto a hace cuatro años, en dólares”, remarcó.

Este fenómeno, explicó, no solo impacta en los materiales sino también en los salarios del sector, que terminan trasladándose al costo final de cada proyecto. En ese marco, la Provincia optó por una estrategia de administración prudente: “Venimos dilatando un poco los plazos de obra, pero sobre todo conservando el equilibrio fiscal, que es la premisa que tenemos hace muchos años, de no gastar más que lo que tenemos”.

El cuadro se complejiza con la interrupción de programas financiados por organismos multilaterales. Breard señaló que, tras el cambio de administración nacional, se disolvieron líneas de crédito vinculadas al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la CAF.

“Cuando llegó el cambio de gobierno disolvieron no solamente el BID, también disolvieron el crédito de la Comisión Andina de Fomento”, afirmó. La consecuencia directa fue la paralización de proyectos ya adjudicados, como el de la Escuela 266 de Santa Lucía. “Lo que teníamos del CAF, lo que teníamos del BID, también cortaron las obras”, explicó.

El funcionario recordó que las provincias dependen de avales nacionales para acceder a financiamiento internacional, por lo que la caída de esas garantías impactó de lleno en la ejecución de infraestructura educativa. Este cambio obligó a redefinir prioridades y a sostener con fondos propios un esquema de obras que, hasta hace poco, se apoyaba en financiamiento mixto.

A pesar del escenario adverso, Breard aseguró que la Provincia mantiene un volumen significativo de intervenciones distribuidas en distintos puntos del territorio. “Se diversificó los lugares de construcción de escuelas y los tenemos cubiertos en toda la provincia”, sostuvo. Entre las obras próximas a concluir mencionó la escuela especial 31 de San Cosme, el jardín de la Escuela 105 de Santa Ana y establecimientos en Saladas, Ituzaingó, Bonpland y Pujol, además de la construcción de una nueva escuela técnica en Ituzaingó.

El enfoque oficial combina edificios nuevos, ampliaciones y refacciones, en un esquema que también incluye infraestructura complementaria como polos deportivos. Esta dispersión territorial, según el subsecretario, responde a una estrategia de cobertura provincial que busca equilibrar la inversión.

En paralelo, el área enfrenta desafíos vinculados al mantenimiento y la conservación edilicia. “Estamos trabajando en el ajuste de ese contrato para justamente optimizar los costos y que se mejore el mantenimiento y la limpieza de los establecimientos”, indicó Breard sobre los contratos regionalizados. Sin embargo, advirtió sobre episodios recurrentes de vandalismo: “Tenemos escuelas que hemos arreglado a cero hace un año y hoy están con los baños destruidos o las puertas rotas”.