El vicerrector de la UBA cuestionó el proyecto de Presupuesto 2027 y advirtió por la pérdida salarial y el recorte en infraestructura y ciencia. En Infobae al Regreso, anticipó nuevas protestas universitarias
Por Nicolás Sturtz
El vicerrector de la Universidad de Buenos Aires, Emiliano Yacobitti, cuestionó al Gobierno por el proyecto de Presupuesto 2027 y sostuvo que la Justicia debe intervenir para garantizar el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. En una entrevista con Infobae al Regreso, además, describió el deterioro de los salarios, la infraestructura y la investigación en las universidades públicas.
El debate se desarrolla mientras el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y los gremios universitarios preparan nuevas medidas de protesta. Las universidades públicas reclaman modificaciones al proyecto oficial, que contempla unos $7,5 billones para el sistema universitario en 2027, mientras que el CIN calculó que se necesitan alrededor de $11 billones para garantizar un funcionamiento adecuado y cumplir con la ley de financiamiento.
Para Yacobitti, el conflicto ya no pasa solamente por el Congreso ni por el Poder Ejecutivo. “Hay una ley firme, hay medidas cautelares que están firmes, que el Gobierno no incluyó en el presupuesto, no las está cumpliendo ahora y no las incluye en el presupuesto”, afirmó.
El vicerrector repasó el recorrido de la norma y cuestionó que, después de la sanción del Congreso y de su posterior insistencia ante el veto presidencial, el Gobierno continúe sin aplicarla. “El Congreso sanciona, el Ejecutivo veta, el Congreso vuelve a sancionar”, resumió.
Según Yacobitti, la discusión cambió a partir de las decisiones judiciales. “Cuando la Corte Suprema dice: ‘Tenés que cumplir, queda firme’, ya no cumplirlo es pasar a otro estado”, sostuvo. En ese contexto, planteó que ahora corresponde a los tribunales garantizar la ejecución de las medidas. “La Justicia tiene que actuar”, afirmó.
También señaló que existen distintas herramientas para exigir el cumplimiento. “La Justicia tiene muchísimas herramientas. Puede aplicar multas, puede aplicar embargos”, dijo.
Yacobitti agregó que todavía está pendiente una definición judicial de fondo sobre una de las normas involucradas. “Pasaron más de 320 días y no tenemos un fallo de fondo del juez Cormick de si la ley vale o no vale”, indicó.
Qué cuestionó Yacobitti del Presupuesto 2027
En un planteo publicado en sus redes sociales, el vicerrector detalló los números que, según su análisis, muestran el impacto del proyecto de Presupuesto 2027 sobre las universidades. Señaló que los $7,5 billones previstos para 2027 representan un 32% menos que los $11 billones estimados por el CIN y cuestionó que el presupuesto universitario equivalga a apenas 0,53% del PBI.
También advirtió que el proyecto no contempla, según su interpretación, el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario ni las obligaciones derivadas de las medidas cautelares vigentes. La Ley 27.795, sancionada en 2025, establece mecanismos para garantizar el financiamiento de la educación universitaria pública y la recomposición salarial docente.
En materia salarial, Yacobitti sostuvo que los haberes continuarían 30,5% por debajo del nivel de diciembre de 2023. A eso sumó una caída de los gastos de funcionamiento de casi 8% respecto de 2026 y de 50% frente a 2023. Ese último dato ya había sido planteado durante la entrevista.
El vicerrector también puso el foco en la inversión por estudiante. Según su planteo, el presupuesto por alumno quedaría entre los niveles más bajos de las últimas dos décadas y sería 28% inferior al de hace diez años. Además, comparó el financiamiento de la UBA con el de otras universidades de la región: señaló que la UNAM de México recibe casi cinco veces más por alumno y que la Universidad de San Pablo supera en más de diez veces esa inversión.
En infraestructura y equipamiento, Yacobitti afirmó que la partida prevista para 2027 caería 50% respecto de 2026 y 92% frente a 2023. En ciencia y tecnología, señaló una disminución de 7% interanual y 85% respecto de 2023. Distintos reportes publicados esta semana coinciden en que el proyecto contempla fuertes reducciones en esas partidas.
El planteo también incluye las becas estudiantiles: según Yacobitti, acumularían una caída del 70% respecto de 2023. En el caso de los hospitales universitarios, en cambio, destacó que el retroceso de los gastos operativos es menor que en otras áreas.
Salarios, infraestructura e investigación
Durante la entrevista, Yacobitti describió además la pérdida del poder adquisitivo dentro del sistema universitario. Explicó que cerca del 90% del presupuesto de las universidades se destina a salarios, con la excepción de la UBA por la dimensión de su sistema hospitalario.
Como ejemplo, mencionó la situación de los trabajadores no docentes. “Un trabajador no docente, que puede ser un profesional, hoy está cobrando $1.200.000, $400.000 menos que la canasta básica”, afirmó. Según sostuvo, la ley contempla una recomposición del 30,5% para los haberes.
La situación también alcanzó al funcionamiento cotidiano de las universidades. “Los gastos de funcionamiento de 2023 hasta ahora, en valores reales, bajaron el 50%”, aseguró.
A eso sumó el deterioro del programa de infraestructura y del equipamiento. “El plan de infraestructuras directamente se pulverizó a cero. Lo que tiene que ver con equipamiento, un 95%”, sostuvo.
Según el vicerrector, las universidades todavía pueden sostener parte de sus actividades gracias a recursos y capacidades acumuladas durante años. “¿De qué vivís? Del stock. Vivís de profesores que tienen mucha antigüedad”, planteó.
En los hospitales universitarios, reconoció que hubo una actualización de las partidas destinadas a gastos de funcionamiento. “El Gobierno giró los fondos, proporcionalmente viene girando los fondos para los gastos de funcionamiento del hospital, contemplando la actualización por inflación”, explicó. La principal dificultad, aclaró, sigue estando en los salarios del personal.
El reclamo también alcanza al sistema científico. Yacobitti cuestionó la caída del financiamiento y mencionó proyectos desarrollados en las facultades de Agronomía, Veterinaria y Ciencias Exactas. “No solamente bajó el porcentaje de financiación de la cuota universitaria, sino que el CONICET también dejó de financiar los programas”, sostuvo.
Menos docentes y nuevas protestas
Yacobitti vinculó el deterioro salarial con otra dificultad: la retención de docentes. Señaló que la UBA reformó 37 planes de estudio durante el último año y creó nuevas propuestas académicas, lo que también exige capacitación y actualización permanente.
“Cuando el docente tiene que estar saliendo de una clase, yendo a otra, después haciendo Uber, ¿cuándo corrige? ¿Cuándo se capacita?”, planteó.
El vicerrector afirmó que los salarios de algunas universidades privadas prácticamente duplican a los de la universidad pública y mencionó el caso de una docente de la Facultad de Ciencias Económicas que, según relató, cobra cuatro veces más en una institución privada
En paralelo, las universidades avanzan con nuevas medidas de protesta. Yacobitti explicó que los gremios de la UBA resolvieron implementar paros rotativos para reducir el impacto sobre las clases y que las facultades mantienen guardias mínimas. “Estamos viendo que el acatamiento a los paros es muy, pero muy grande. Esto nunca pasó”, afirmó.
La próxima movilización se realizará a mediados de octubre y tendrá como destino los Tribunales, una decisión que Yacobitti vinculó directamente con la situación judicial del financiamiento universitario.
“Todos preferimos estar en las aulas, estar diseñando planes de estudio, estar viendo lo que pasa en el mundo, que teniendo que estar reclamando hace ya tres años lo mismo”, concluyó.
